El mayor basurero de América Latina, al norte de Río de Janeiro, que da sustento a 20.000 personas será cerrado por el gobierno por considerarlo un peligro socioambiental. Próximo a la Bahía de Guanabara, fue convertido en depósito sanitario en 1976, aunque la basura nunca fue tratada. Desde 2004 la montaña de residuos sedimentada (recibía 8.000 t diarias) sufre filtraciones, por lo que tras varias postergaciones, la alcaldía de Rio decidió cerrarlo, en momentos en que se realizará la cumbre medioambiental de la ONU. Será también el cierre de una fuente de trabajo: 2.000 catadores -como se llama en Brasil a las personas que seleccionan y venden la basura-, serán indemnizados con  14.865 reales (unos 7.430 dólares).